sábado, 28 de septiembre de 2013

Entrevista a Padre "Pepe" Di Paola sobre desafíos respecto a drogadependencia

Padre Pepe: “La droga se ha instalado en los últimos años”
Viernes 27 Sep 2013 | 08:29 am
 
Caleta Olivia (Santa Cruz) (AICA): Luego del segundo encuentro de Pastoral Nacional sobre Drogadependencia con las diócesis de la región Patagonia-Comahue, el presbítero José María “Pepe” Di Paola reflexionó en una entrevista periodística en Caleta Olivia sobre el trabajo que se viene desarrollando desde la Pastoral Social para acompañar a las personas que caen en las adicciones, y se alegró de notar que en distintas partes del país la gente busque organizarse y dar respuesta a este problema.
Luego del segundo encuentro de Pastoral Nacional sobre Drogadependencia con las diócesis de la región Patagonia-Comahue, el presbítero José María “Pepe” Di Paola reflexionó en una entrevista periodística en Caleta Olivia sobre el trabajo que se viene desarrollando desde la Pastoral Social para acompañar a las personas que caen en las adicciones, y se alegró de notar que en distintas partes del país la gente busque organizarse y dar respuesta a este problema.
Vos decías recién en la charla que una cosa es combatir la droga, en lo que tiene que ver con la criminalidad y otra es tratar de salvar a los chicos.
Padre Pepe:
Sí, de hecho cuando uno ve la estructura de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción (Sedronar), hay una línea que tiene que trabajar en la lucha contra el narcotráfico. En eso la actividad barrial no tiene un papel importante. Ese papel hay que dejárselo a las fuerzas de seguridad, a decisiones políticas que tienen que salir del Estado, nacional, provincial y municipal.

Otra cosa es el trabajo de un barrio, donde se quiere recuperar a los chicos que tienen problemas con las drogas o que se organiza como comunidad preventiva para que los pibes no caigan en el problema. La parroquia, la escuela, el club, distintas organizaciones empiezan a tener un rol protagónico si se organizan. Tienen como horizonte esta realidad, que la droga ha avanzado en el país, se ha instalado en los últimos años. Y es muy importante trabajar como una comunidad organizada en lo que es la prevención y la recuperación.
¿En qué consisten estos “centros barriales” que mencionás?
Padre Pepe:
El centro barrial es una respuesta bien concreta de la Iglesia a esta problemática, distinta de la que entablan el adicto y el profesional respecto a la sustancia. Hay una comunidad que se hace cargo, donde trabajan los profesionales, también los voluntarios, los referentes positivos en la vida de estos chicos. A veces, el abrir un consultorio no significa que los chicos vayan a ir; entonces, se necesita un ámbito de escucha, de encuentro, de amistad y en eso la Iglesia tiene mucha historia para poder realizarlo. Por eso pongo el ejemplo de san Juan Bosco. Su primer oratorio era el lugar donde iba recibiendo a los chicos más marginados, más olvidados y después se transformaron en jóvenes que viven la vida y la luchan. Y logran cumplir objetivos que les parecían tan lejanos.

¿Por qué es tan difícil que desde el Estado se pueda hacer lo mismo que en este sentido?
Padre Pepe:
El Estado puede hacer sus cosas. Pero me parece que acá lo importante es la complementariedad. Se puede trabajar mucho mejor en un centro barrial con la compañía del Estado. El Estado tiene sus obligaciones. Por un lado lo de combatir el narcotráfico y por otro, proveer de lugares de recuperación, de desintoxicación, centros que la comunidad pueda utilizar, que no sean lejanos, que estén cercanos dentro de la provincia. Que cada provincia pueda tener su propio centro. El Estado puede hacer mucho. Nosotros como Iglesia podemos dar desde nuestra propia historia una respuesta interesante. Que va a estar abierta a trabajar, no sólo con el Estado, sino con otras organizaciones de la sociedad civil que son muy importantes.

Por tu compromiso social, te metiste en problemas y fuiste amenazado. ¿Cómo estás ahora?
Padre Pepe:
Por ahora tranquilo. Yo me había quedado. Pero después como la situación podía complicarse para la gente que trabajaba conmigo, preferí irme al norte a una parroquia rural un tiempo, descomprimir la situación y volver ahora a este carisma que tengo que es vivir en las villas y trabajar en las villas.
¿Qué pensás sobre la baja de la edad de imputabilidad de los menores?
Padre Pepe:
Es un tema tan importante… es una vergüenza que solo se hable en tiempos de elecciones. Los temas importantes hay que hablarlos en tiempos de reflexión, haciendo foros en las provincias, que no quede como una pelea mediática entre candidatos. No representan la opinión de toda la gente; hay que hacer foros serios, escuchar a todos los que trabajan con menores, no solamente en los juzgados sino en las escuelas, en los clubes, en las parroquias, después de eso hay que tomar medidas reales.

Nosotros consideramos que acá los grandes responsables de que los menores tengan un arma en la mano son los adultos. Entonces acá no estamos hablando de los problemas de los menores sino de los mayores. Quién pone un arma en manos de un niño, quién le da droga cuando es chico. ¿Por qué el Estado o los que proponen esto en vez de preocuparse qué pasa con un chico a los 14 años? Si se hubiera preocupado antes, tal vez no tuviera que preocuparse a los 14. Realmente, se toma el tema siempre a la ligera, de forma extraña a la lógica y no es el único tema, muchos se toman así y quedan en debates como un Boca-River y después son discusiones en la calle.

Se mete todo en la misma bolsa. Realmente, es muy triste que saquen estos temas tan importantes, que merecen una discusión si se quiere, en época de elecciones. Son temas para tratarlos con seriedad, con profundidad y que va a llevar un tiempo largo.