lunes, 4 de marzo de 2013

Reunion de clero y cumpleaños del P.O. Esteban



Hoy, lunes 4 de marzo, compartimos la primera reunión del clero del año y celebramos el cumpleaños del P.O. Esteban. Un grato momento de reencuentro para orar juntos la realidad que se vive, reflexionar, escucharnos, proyectar y programar a grandes trazos los momentos que marcaran la vida de fe de esta tierra de misión.

¡¡¡ Muy Feliz cumpleaños P.O. Esteban !!!!
 

 

 
Comparto un extracto de una reflexión que forma parte de un escrito que leímos , charlamos y debatimos en grupos:

“Quien quiere influir en el presente, tiene que amar el mundo en que vive. No debe mirar el pasado con nostalgia y resignación sino que ha de adoptar una actitud positiva ante el momento histórico concreto: debería estar a la altura de los nuevos acontecimientos, que marcan sus alegrías y preocupaciones, y todo su estilo de vida. Dice Bonhoffer : “En toda la historia del mundo hay una única hora importante que es el presente. Quien huye del presente , huye de la hora de Dios”.

Es importante experimentar que la fe cristiana es muy humana y humanizante; la fe crea un clima en el que todos se sienten a gusto, amablemente interpelados a dar lo mejor de sí. Es preciso comunicarse con los otros- sin ocultar las propias dificultades- dado que ninguna experiencia de vida es en vano.

Cuando hablamos de la fe , es importante ir a lo esencial: el gran amor de Dios hacia nosotros, la vida apasionante de Cristo, la actuación misteriosa del Espíritu Santo en nuestra mente y en nuestro corazón. Debemos convertir aquellos caminos que reducen la fe a la moral.

Es bueno recordar lo que el Beato Juan Pablo II , en ese entonces el joven Wojtyla , propuso en una de las sesiones plenarias del Concilio. Su reflexión ante uno de los más importantes documentos que se pensaban publicar fue : “ En el texto presentado la Iglesia enseña al mundo. Se coloca, por así decirlo, por encima del mundo convencida de su posesión de la verdad y exige del mundo que la obedezca. Pero esta actitud puede expresar una arrogancia sublime. La Iglesia no ha de instruir al mundo desde la posición de la autoridad, sino que ha de buscar la verdad y las soluciones auténticas de los problemas difíciles de la vida humana junto al mundo”. (Juan Pablo II: La historia de un hombre, Barcelona 1986). El modo de exponer la fe no debe convertirse en un obstáculo para los otros.

 Existe un rechazo a los “grandes relatos” y a los “portadores de la suma verdad” porque tenemos claro que nadie puede saberlo todo. Se habla de una pastoral “desde abajo” no “desde arriba”, no de aquella que con actitud catedrática quiere instruir a los "pobres ignorantes".