miércoles, 2 de diciembre de 2015

¡¡¡ Luminosas vivencias en la catequesis!!!




¡¡¡ Luminosas vivencias en la catequesis!!!

En estos últimos fines de semana desde el espacio de catequesis hemos compartido verdes y luminosos momentos de encuentro, juego, contacto con la naturaleza,  reflexión, sonrisas y fortalecimiento en la amistad.

Este último domingo compartimos en comunidad los bautismos de Enzo , Enola , Sofía y Valentino ; y en sus bautismos a partir de una entretenida representación realizada por los catequistas y algunos colaboradores espontáneos , conversamos y reflexionamos sobre la identidad bautismal.

Dejamos algunas imágenes que nos recuerdan instantes de lo vivido. Y sobre el final dejamos el relato del “Árbol Viejo” para releerlo , seguirlo rumeando y porque no representarlo y charlarlo en familia o en el barrio....

Bendiciones y ánimos misioneros














EL VIEJO ÁRBOL
(Denisse Torres Beltran)
En la localidad de Choele Choel ,
 en una soleada mañana de domingo, 
un hermoso pajarito decidió pararse en una de las secas ramas de un viejo árbol.

Mientras el ave limpiaba cuidadosamente su rojo plumaje, escuchó que el árbol se lamentaba:

-¡Qué triste me siento! ¡Antes era bello y frondoso, ahora sólo soy un montón de frágiles ramas! ¡A quien le importa un árbol que no da frutos! ¡Ni siquiera los niños quieren treparme!

El pajarito pregunto:

-¿A qué se debe tanta desdicha?

-Pues verás, hace más de dos meses que los dueños de esta casa se fueron y desde ese día no he probado una sola gotita de agua, si no llueve pronto seguro que moriré.

-¡Oh! ¡Que triste! Quisiera ayudarte, pero no sé cómo, sólo soy un pequeño pajarito

-¿Crees que puedas traerme aunque sea un chorrito de agua fresca en tu piquito?-

-¡Claro! ¡Es una excelente idea!, voy a pedir ayuda a todos los pájaros que encuentre y juntos te refrescaremos ¡Ya verás!

-¡Muchas gracias pajarillo!

Las palomas, los gorriones, los horneros, los jilgueros, las calandrias, y otras aves del lugar, se reunieron en el río y dirigidas por el pajarillo rojo llevaron en sus picos agua para el viejo árbol.

-¡Gracias! ¡Muchas gracias a todos! ¡Que feliz y vivo me siento!-
Exclamó el árbol cuando, después de una larga espera, pudo disfrutar la lluvia que los pajaritos dejaban caer sobre él.

Todos los días los pájaros regaban con mucha generosidad al árbol. Poco a poco el viejo árbol recuperó su color, miles de hojas volvieron a crecer entre sus ramas y su tronco se hizo cada vez más fuerte. Todo él volvió a estar lleno de hermosas y fragantes flores que pronto se convirtieron en jugosas manzanas. ¡Que bello! El árbol volvió a sentirse vivo y frondoso.

La hermosura y presencia que el árbol daba al patio en el que vivía provocó que la casa nuevamente fuera habitada.
Todos los días la señora de la casa regaba al árbol y éste cada vez estaba más resplandeciente.
Los pájaros felices por la llegada de la primavera y por la dicha del árbol decidieron organizar una fiesta en el patio.