lunes, 30 de junio de 2014

Animadores de comunidad parroquial neuquina viajan para encontrarse con Papa Francisco

De Andacollo a Roma con cuatro humildes de su parroquia
El Presbitero Diego Canale junto a gente de la comunidad parroquial con quienes
compartira la experiencia del viaje a Roma 
Andacollo (Neuquén) (AICA): El presbítero Diego Canale viajará a Roma y se reencontrará con el papa Francisco, que lo ordenó sacerdote y lo guió durante sus primeros años de ministerio. El párroco de Andacollo no irá solo: decidió pedir ayuda para llevar consigo a cuatro personas humildes de su parroquia, que ofician de “bautizadores”, es decir, laicos que administran el sacramento de iniciación cristiana. Según el cura, Francisco “quiere saber cómo se vive la fe en el norte neuquino”.
 
 


 
 
El presbítero Diego Canale viajará el próximo domingo 29 de junio a Roma y se reencontrará con el papa Francisco, que lo ordenó sacerdote y lo guió durante sus primeros años de servicio sacerdotal en Buenos Aires. El sacerdote, ahora incardinado en la diócesis de Neuquén, no irá solo: decidió pedir ayuda para llevar consigo a cuatro personas humildes de la parroquia de Andacollo.

En marzo de 2013, luego de que el cardenal Bergoglio fuera elegido pontífice, su familia le propuso viajar a Roma para verlo. Pero el joven sacerdote ya tenía agendada una misa en honor de la Virgen del Carmen en Buta Mallín -un paso fronterizo entre la Argentina y Chile-, y condicionó el viaje al requerirles ayuda para llevar consigo a alguna persona humilde o pobre del norte neuquino.

“Cuando estas cuatro personas se enteraron de que viajaban a ver al Papa lloraron de la alegría. Están muy conmovidos, pero sobre todo los vecinos están contentísimos”, comentó el sacerdote en declaraciones radiales.

El padre Diego María Canale tiene 36 años. Fue ordenado sacerdote el 21 de noviembre de 2009 por el cardenal Bergoglio, por entonces arzobispo de Buenos Aires. Durante sus primeros años de ministerio fue vicario parroquial de Nuestra Señora de la Candelaria, en el barrio de Floresta, y solía colaborar con el santuario de San Cayetano, en Liniers. Su destino pastoral cambió cuando el actual pontífice le envió una carta.

Preocupado por la escasez de sacerdotes en la provincia, luego de recibir una carta del obispo de Neuquén monseñor Virginio Bressanelli y de monseñor Marcelo Melani, obispo emérito de esta diócesis, el cardenal Bergoglio escribió a todos los sacerdotes porteños pidiéndoles que mediten esta situación y consideren oportuno colaborar con esta diócesis. Canale fue uno de los que respondió al llamado y empezó a alternar su estadía entre la capital federal y la provincia de Neuquén.

En enero de 2013, el padre Canale fijó su residencia en Neuquén. Fue designado párroco de Nuestra Señora de Andacollo, con jurisdicción en el departamento de Minas. El sacerdote comenzó entonces a atender 26 capillas y centros de misión, tarea para la cual recibe ayuda de las Hijas del Divino Salvador, una congregación originaria de la República de El Salvador.

“Quiere saber cómo se vive la fe en el norte neuquino”
Antes de partir hacia Roma, el padre Canale y sus acompañantes pasaron por la capital provincial, donde fueron recibidos por el obispo diocesano, que presidió una misa en la catedral a la que asistieron un gran número de feligreses que le desearon el mejor de los viajes.

Durante la misa, el padre Canale explicó que el viaje “es un regalo que nos hace Dios”, ya que nunca imaginó que pudiera viajar al Vaticano junto con un grupo de fieles y presentarselos al Papa. “Francisco quiere saber cómo se vive la fe en el norte neuquino”, aseguró el sacerdote.

Los cuatro parroquianos que acompañarán al padre Canale son “bautizadores”, es decir, laicos que administran el sacramento de iniciación cristiana. “Bergoglio se impresionó mucho al enterarse que había pobladores que daban el sacramento del bautismo y rescató esa experiencia”, comentó el sacerdote.

El padre Canale escribió al Santo Padre para darle a conocer la fecha de su viaje y sus particulares acompañantes. También le recordó este aspecto de la vida eclesial en el norte neuquino, que ya habían charlado cuando el presbítero aún estaba en Buenos Aires y regresaba de sus misiones por el norte de la provincia.

“Le recordé el asunto y le dije que, si viajaba a verlo, lo haría acompañado de los bautizadores. Le encantó la idea”, comentó entre risas. Francisco llamó por teléfono al párroco de Andacollo y le dijo sin mayores vueltas: “El 30 de junio a las 16 podemos encontrarnos”.

Junto con los cuatro bautizadores, viajará José Luis Pereira, un seminarista que está realizando una experiencia formativa en el departamento Minas. Todos estarán alojados en la residencia Pablo VI, donde estuvo el cardenal antes del cónclave que lo eligió Papa.+