miércoles, 15 de agosto de 2012

LA LUZ DE LA PALABRA DE DIOS DEL 19 DE AGOSTO

 Evangelio según San Juan 6,51-59
El Pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo 
 
Estos días venimos desgranando desde la reflexión distintas expresiones que Jesús compartió  en lo que conocemos como el discurso del pan de vida. Estas expresiones, generadoras de murmuraciones y de paulatinos desplantes contra Jesús, son una síntesis de lo importante del Reino de Dios y anticipo del sentido de la eucaristía.
Jesús se autoproclama Pan de Vida. Alimento para la vida. Aquel que haga carne de su carne el mensaje de vida anunciado por Jesucristo incorpora Vida de Dios a su existencia.
Una manifestación palpable de esa comunión real con Dios es cuando mi persona se va transformando en pan de vida para la vida del mundo. Ahí es donde empiezo a vivir realmente mi bautismo. Comparto la actitud ejemplar de Juan Pablo Águila. Alguien que hizo de su persona pan para la vida del prójimo. En mayo, en el barrio San Benito de Rio Gallegos, producto de una explosión por una rotura de un caño de gas, una vivienda cercana a este episodio se vio comprometida y comenzó a incendiarse. En la vivienda había un niño. El fuego y el humo se multiplicaban debido al viento y a la precariedad del lugar. Juan Pablo abandonó la actitud de quien solo contempla las cosas  esperando soluciones mágicas y entró a la casi devastada vivienda para rescatar al pequeño. El niño fue salvado. Juan Pablo sufrió quemaduras que comprometieron seriamente su salud y murió en Buenos Aires el pasado 20 de julio, día del amigo. “No hay mayor amor que aquel que da la vida por los amigos” (Jn 15,13)
Me pregunto,  de acuerdo a los estándares de hoy, sin son los considerados locos o los considerados cuerdos los que llenan de luz la existencia y la desbordan de motivos para amanecer. Comparto una oración donde le pedimos al Señor la gracia de la locura para ser pan de vida para la vida del mundo:
“¡Dios mío! Envíanos  locos, de aquellos que se comprometen a fondo, de aquellos que se olvidan de sí mismos, de aquellos que saben amar con obras y no solo con palabras, de aquellos que se entregan verdaderamente en cuerpo y alma
Nos hacen falta locos, desafinados, apasionados, personas capaces de dar el salto en el vacío inseguro, aquellos que no utilizan  al prójimo, aquellos que acompañan e inspiran a los cuerdos…Nos hacen falta locos, ¡Dios mío..!Locos en el presente, enamorados de una forma de vida sencilla, que luchen por el pueblo, que opten por la defensa de los mas vulnerables, liberadores de angustias, amantes de la paz, capaces de aceptar toda clase de desafios,al mismo tiempo libres y obedientes, espontáneos y tenaces, alegres, dulces y fuertes”
Bendiciones!!!