lunes, 28 de enero de 2013

Texto de carta que se remitirá en estos días a Mons. Polti

 
 
Les reenviamos la carta que nos remitió Eduardo DE LA SERNA, para ser enviada a los obispos de Santiago del Estero (y con copia a los demás obispos argentinos, al nuncio y cardenales), con motivo de lo ocurrido con el padre Roberto MURALL.
Para adherir, es necesario enviar un mail directo con nombre y apellido a Eduardo DE LA SERNA (edelaserna96@gmail.com).
 
Cristianos para el Tercer Milenio.
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Compañeros/as amigos/as
Tenemos lista una carta a los obispos de Santiago del Estero (con copia a los demás obispos argentinos–vía mail- y al Nuncio y cardenales romanos).
Tenemos hasta el miércoles de ceniza para juntar la mayor cantidad de firmas (pueden ser del exterior).  La idea es -para darle formalidad- poner nombre y apellido (si son curas y/o religiosos poner el titulito (y congregación, con las iniciales nomás) y el número de DNI.
La fecha del miércoles de ceniza es porque los curas de Santiago quieren después de esa fecha pedir una reunión con Polti para hablar de esto, y la carta serviría de apoyo.
Por favor, a ponerse las pilas (y saludar a Roberto que hoy 24/1 cumple años). Les pido que las firmas me las hagan llegar a mí personalmente (edelaserna96@gmail.com).
Eduardo
---------- TEXTO DE LA CARTA ----------
 
Estimado Sr. Obispo de Santiago del Estero, Francisco Polti
Estimado Sr.Obispo auxiliar de Santiago del Estero, Ariel Torrado Mosconi
C.C. a los obispos argentinos, al Sr. Nuncio Apostólico Emil Paul Tscherrig,
al Sr. Cardenal Giovanni Battista Re prefecto de la Congregación para los Obispos y
Sr. Cardenal Claudio Hummes prefecto de la Congregación para el Clero
 
De nuestra consideración
Como lo han demostrado los estudios bíblicos contemporáneos, es evidente que en el mismo Nuevo Testamento coexisten diferentes eclesiologías, a veces hasta en medio de los conflictos. Son tradicionales ya las tensiones entre Pedro y Pablo reflejadas en la carta a los Gálatas, o también las tensiones entre la eclesiología manifestada por los que Pablo llama “los de Santiago” y los que anuncian el Evangelio sin exigir la circuncisión; por citar sólo algunas, porque -usted bien sabrá- son pocos los escritos neotestamentarios en los que el conflicto interno está ausente. Es más, también sabrá que a instancias de san Ireneo, obispo de Lyon, y mártir, la incorporación de 4 evangelios al canon (o “el evangelio cuadriforme”, como prefieren otros) se debe a evitar la proliferación excesiva por un lado, pero también a evitar un discurso único reflejado en un solo evangelio, sea este cual fuere. Todavía más, bien sabe usted que precisamente quedaron fuera del canon aquellos escritos que acentuaban tanto una eclesiología que “echaba fuera” a las demás, sea las gnósticas, que solo miraban el Cuarto Evangelio, las marcionitas, que sólo miraban Lucas o las pseudo-clementinas que sólo se detenían en Mateo. Sin dudas que esto no significa que “cualquier eclesiología” sea válida. El surgimiento y enfrentamiento con las herejías, tan destacado por el mismo Ireneo y otros autores eclesiásticos en el s.II lo confirman.
Sabe usted bien que la coexistencia de diferentes eclesiologías marcó fuertemente-¡y enriqueció!- la historia de la Iglesia, como cualquier buen manual lo muestra. Las diferencias entre Agustín y Jerónimo, entre Tomás y Buenaventura son ya casi un“lugar común”. Las diferencias de posiciones entre obispos tanto en el Concilio Vaticano II, como en las asambleas y conferencias episcopales son también evidentes. Y debemos celebrarlas.
Sin dudas hay un elemento central en todo esto: la eclesialidad. No “todo vale”,pero sí vale todo en la comunión eclesial. Conoce usted la que quizás sea la clave en todo esto: “In necesariis unitas, in dubiis libertas, in omnibus caritas” (“en lo necesario, unidad; en la duda, libertad y en todo, caridad”,frase atribuida a san Agustín). Recordará usted, el enriquecedor debante entre J. Ratzinger y W. Kasper sobre eclesiología (1999-2001), y la importancia que el entonces cardenal dio a lo que desde entonces es habitual llamar la“eclesiología de comunión”.
Es evidente que tanto afecta a la Iglesia una ruptura como un “discurso único”, y aquí entramos en tema.
Tanto usted, señor obispo, como todos sus hermanos en el episcopado tiene una eclesiología. Y -sin dudas- no tienen todos la misma, como imaginamos quedará reflejado en las discusiones que tendrán en las reuniones episcopales. Usted mismo dijo que un documento “costó mucho”, lo cual es reflejo preciso de lo que decimos.
Pues bien, usted ha decidido unilateralmente, sin consultar al presbiterio, a las comunidades -tal es su derecho, aunque quizás no la conveniencia- dejar sin efecto el “contrato” que une a las diócesis hermanas de Santiago del Estero y San Isidro en el préstamo pastoral del Pbro. Roberto Murall. Usted sabe bien que en su diócesis, necesitada de clero, como tantas otras, hay muchos presbíteros“prestados”, e incluso llegan nuevos. Esto nos invita a sospechar (permítanos el término) si en el “cese de contrato” del Pbro. Murall no hay “algo más”. Y lo sospechamos, en primer lugar por lo intempestivo: ni siquiera en empresas del más rancio capitalismo se deja “cesante” a un trabajador sin un preaviso, y con ¡3 días! de anticipación; sabemos que la conversación privada que tuvo usted con Roberto no fue en meros términos de agradecimiento “por los servicios prestados”; y sabemos también que los hermanos en el presbiterio de Roberto, las religiosas de Pozo Hondo, las comunidades del radio parroquial han solicitado que Roberto permanezca en la diócesis y la comunidad. Nos llama la atención que prescinda de Roberto por presuntos “motivos pastorales cuando no ha visitado nunca su Parroquia desde que asumió como Obispo. Eso nos habilita cuanto menos a sospechar que esta decisión es más ideológica que pastoral porque el pastor se hubiera preocupado por las ovejas antes de decidir la finalización del trabajo de un cura querido por la gente durante 14 años de trabajo. Nos lo dice el sentido común.
Sabemos que usted no coincide con muchas de nuestras opiniones; que no coincide con lo que hemos dicho sobre la complicidad de muchos miembros del Episcopado y la dictadura militar genocida; sabemos que usted ha hablado y se ha manifestado críticamente de nosotros, pero no creemos que usted pueda cuestionar nuestra eclesiología. Somos hijos de la Iglesia, y no creemos que usted pueda desmentirlo. Y -sin dudas- no afirma usted esto de Roberto, al menos no en lo que ha dicho, tanto en su comentario público como en su comunicación al obispo de San Isidro.
Es por esto que queremos invitarlo a que en los meses que le quedan al frente del obispado de Santiago del Estero, tenga en cuenta a las comunidades, que las escuche, que conozca sus necesidades, que dialogue como hermano con su clero. Recordará usted a san Agustín: “Donde me aterra lo que soy para ustedes, allí me consuela lo que soy con ustedes. Para ustedes soy obispo. Con ustedes soy cristiano”. “Vobis sum episcopus; vobiscum sum christianus” (Sermo 340,1). Lo invitamos a tener más en mente los Santos Evangelios que el Código de Derecho Canónico” y a renovar inmediatamente el contrato del Pbro. Roberto Murall por el bien de la comunidad diocesana, de su comunión presbiteral, y la paz eclesial. Lo solicitamos en comunión con presbíteros de su propia diócesis de Santiago del Estero, religiosos y religiosas, laicos y hasta de grupos y colectivos no cristianos o -al menos- no confesionales.
Sabemos que obrando de esa manera, mostrará usted su preocupación por el bien de la diócesis, y la importancia de la paz. Y esa será su respuesta a esta nuestra carta.
Confiando en que pronto podemos encontrar al Pbro. Roberto Murall en su querida diócesis de adopción le deseamos una buena y santa cuaresma de conversión y encuentro con el Señor de la Pascua.
febrero de 2013