sábado, 20 de octubre de 2012

¡¡¡ Una familia grande te despide desde este lugar de paso y una familia grande te recibe, mate en mano, en los pagos del Tata Dios!!!


¡¡¡ Carlitos!!!!

¡¡¡ Una familia grande te despide desde este lugar de paso y una familia grande te recibe, mate en mano,  en los pagos del Tata Dios!!!

Gracias por las semillas de vida nueva sembradas junto a Mari, tus hijos y la familia grande. Muchas semillas fueron brotando y fuiste testigo de sus buenos frutos y muchas brotaran en tiempos y horas que se distancian de nuestro aquí y ahora.

Gracias por ayudarnos a mantenernos enfocados en lo importante...

... a no perderle la huella a la importancia de cocinar la vida, sea confrontar o celebrar, en atmosferas de familiaridad. La colección de mates que tenes en el comedor es todo un signo de esto, no fuiste coleccionista de piedras o estampillas, sino de mates. Algo tan vinculado a la charla, al descanso compartido, a la ronda de amigos.

... a ser un tipo de la mesa compartida donde el último siempre fue el primero en ser servido con lo que haya en la olla y sobre todo con tu corazón puesto sobre esa misma mesa para compartir la vida entre bromas, lágrimas, discusiones y reflexiones de vida edificantes...

... a ir al hueso sin rodeos, no dejabas para otro momento las preguntas que ayudaban a tocar temas vitales. A veces esas preguntas levantaban tierra, pero quien se acordonaba al hilo de ese dialogo hacia la experiencia de crecer. Con esa capacidad de ser un tipo firme y dulce al mismo tiempo te transformabas en pastor del prójimo... yo, como tantos pasamos por ese lugar de ser preguntados y guiados con mucho espíritu fraterno. En estos últimos tiempos si bien necesitabas de esa lupa grande para leer los diarios, las recetas y el celular no perdiste en nada la capacidad de ver lo inmaterial... las cosas del corazón. Ahí donde otros si necesitamos lupa vos veías sin necesidad de anteojos.

... a ser un tipo de ideas practicas y con aroma a “comunidad de personas que se aman”. Nada de ideas platónicas o cosas lindas pero irrealizables. Habrías la boca para que  “la palabra se hiciera carne y habite entre nosotros” (Jn. 1,14) .

... a cuestionar, como Jesús, las hipocresías en las que como iglesia nos mantenemos o caemos con frecuencia... aquellas que nos alejan del estilo de vida propuesto por Cristo... aquellas que nos llevan a arrodillarnos ante Dios y pararnos sobre el hermano...

Cuando descansábamos tu cuerpo en tierra muchos fueron compartiendo saludos: “Chau gordo!” , “Chau abuelo!”. Alguien desde el cariño dijo: “Chau gordo cabrón!”. Y hubo algunas sonrisas celebrando la expresión porque no podías irte sin que alguien le dedicara palabras a tu temperamento apasionado. Una oración de San Agustín dice, haciendo alusión al reencuentro en el cielo: “volveremos a vernos con todas las ternuras purificadas”. Nosotros queremos reencontrarnos con vos así como te conocimos, sin ninguna ternura purificada y como dijo el P.O.Esteban en sus palabras, con la capacidad intacta de hacer de los pobres tus parientes predilectos.

Gracias Carlos, Mari y familia. Hay que seguir andando...

Cristian