jueves, 11 de febrero de 2016

Iniciamos el Tiempo de Cuaresma


Fotografías: Arte y gentileza de Lucas Herrera




Miércoles de Ceniza
En la capilla de la comunidad San José y San Cayetano de barrio Maldonado nos reunimos para iniciar el itinerario espiritual de Cuaresma vivenciando el signo de la bendición e imposición de cenizas.
La Palabra de Dios proclamada y acompañada por el ritual del signo de las cenizas sobre la frente nos ayudó a madurar conciencia de transitoriedad en esta existencia terrenal. Conciencia de finitud que nos ayuda a poner en valor el tiempo de vida y en elaborar claridades sobre como quiero vivir el tiempo de mi presencia en esta historia. ¿Cómo elijo vivir el Tiempo junto a los demás? ¿Sobre qué bases, sobre que sueños, sobre que añoranzas se asienta nuestra esperanza y se organiza nuestro proyecto de vida personal y comunitario? ¿Desde qué espíritu afrontamos los desafíos reales y muchas veces sumamente complejos de nuestros tiempo? …
En esta cuaresma la reflexión sobre algunas opciones de vida de Jesús iluminará estos discernimientos tan troncales de nuestra vida.
Recomparto algunas expresiones del Papa Francisco de la bula “El Rostro de la Misericordia” que nos ayuda a integrar luces en esto de darle sentido cristiano a nuestros tiempos de vida.
Buena Cuaresma y muchas bendiciones.
p.Cristian


“¡Cuánto mal hacen las palabras cuando están motivadas por sentimientos de celos y envidia! Hablar mal del propio hermano en su ausencia equivale a exponerlo al descrédito, a comprometer su reputación y a dejarlo a merced del chisme. No juzgar y no condenar significa, en positivo, saber percibir lo que de bueno hay en cada persona y no permitir que deba sufrir por nuestro juicio parcial y por nuestra presunción de saberlo todo.
Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad. Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo.
La misma llamada llegue también a todas las personas promotoras o cómplices de corrupción. Esta llaga putrefacta de la sociedad es un grave pecado que grita hacia el cielo pues mina desde sus fundamentos la vida personal y social. La corrupción impide mirar el futuro con esperanza porque con su prepotencia y avidez destruye los proyectos de los débiles y oprime a los más pobres. Es un mal que se anida en gestos cotidianos para expandirse luego en escándalos públicos. La corrupción es una obstinación en el pecado, que pretende sustituir a Dios con la ilusión del dinero como forma de poder. Es una obra de las tinieblas, sostenida por la sospecha y la intriga. Para erradicarla de la vida personal y social son necesarias prudencia, vigilancia, lealtad, transparencia, unidas al coraje de la denuncia. Si no se la combate abiertamente, tarde o temprano busca cómplices y destruye la existencia.
Las páginas del profeta Isaías podrán ser meditadas con mayor atención en este tiempo de oración, ayuno y caridad: «Este es el ayuno que yo deseo: soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos; compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo y no abandonar a tus semejantes. Entonces despuntará tu luz como la aurora y tu herida se curará rápidamente; delante de ti avanzará tu justicia y detrás de ti irá la gloria del Señor. Entonces llamarás, y el Señor responderá; pedirás auxilio, y él dirá: “¡Aquí estoy!”. Si eliminas de ti todos los yugos, el gesto amenazador y la palabra maligna; si partes tu pan con el hambriento y sacias al afligido de corazón, tu luz se alzará en las tinieblas y tu oscuridad será como al mediodía. El Señor te guiará incesantemente, te saciará en los ardores del desierto y llenará tus huesos de vigor; tú serás como un jardín bien regado, como una vertiente de agua, cuyas aguas nunca se agotan» (58,6-11).”
Papa Francisco ,
extractos de bula “El rostro de la Misericordia”
 
Cuando uno contempla lo que se da en la quinta observa que el grano  se multiplica cuando muere a si mismo y se abre a espigar , se abre a pasar de la individualidad a la experiencia de hacerse comunidad .... espigar es justamente ese proceso ...